Jueves, 17 de noviembre de 2011

Verano de 1985

 

No solo para los mineros, sino para todos los habitantes de la cuenca minera, los accidentes de la mina dejaron una huella profunda e inolvidable.

Hoy recuerdo el que se produjo a primeros de agosto de 1985 en el pozo Montsacro y que fallecieron tres mineros:

Florencio Arraz conocido como Flores.

José Manuel Fernández Coto.

José Ramón González García.

Flores y yo ya habíamos trabajado juntos, mejor dicho en el mismo grupo de oficiales sondistas en el año 1975, antes de irme yo a la mili.

Vivía en Nijeres (Riosa) y casado con una mujer muy aficionada a escribir, poesía, monologo y cuartetas llamada Maria Turon.

El rescate de su cadáver fue muy laborioso y con una tremenda dificultad, brigadas de rescate del propio pozo trabajaron sin descanso durante quince días.

En mi recuerdo aun encuentro restos de la pena, la angustia y el dolor de aquellos días.

También recuerdo con amargura como cuando el ataúd salía por el portal de su casa, los políticos y sindicalistas como se daban de codazos para salir en prensa y televisión

Quizás sean estos los que menos cambiaron en estos años.

Con Coto había trabajado poco antes del accidente, en una rampla en la zona oeste del pozo, el tenia ganas de cambiar para la galería porque el moverse por la rampla le resultaba molesto ya que padecía del asma.

Con José Ramón pocas veces había coincidido aunque también le conocía.

Yo trabajaba para la zona oeste y el accidente se produjo en la zona este concretamente en la octava capa.

La octava capa era muy peligrosa, con abundante grisú, este peligroso gas a modo de remolino descomponía el carbón en partículas pequeñas hundiendo la mina en muy poco tiempo.

Flores era sondista en aquella capa, posiblemente en el agujero que barreno para introducir agua a presión se formo el remolino y poco pudo hacer.

José Ramón y un compañero trabajaban mas arriba al ver la nube de polvo provocado por el hundimiento, intentaron subir a la galería superior.

El compañero logro subir pero José Ramón no.

Coto estaba en la galería con un compañero con un tren minero, como dije no llevaba mucho tiempo cuando subió el compañero de José Ramón con claros signos de ahogamiento.

-         Hay mismo viene mi compañero.

-         Ayudarle.

Coto como cuando te tiras al mar para salvar a alguien.

Bajo unos metros a ver si podía ayudar a José Ramón encontrando solo la muerte

Así es el destino  


Comentarios